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ORIENTE ES ORIENTE.
¿Hacia donde miran los leones del Congreso de los diputados? Desde
que acabó el centralismo con tufillo a naftalina y los nacionalismos
tienen menos motivos para quejarse, desde que media España se autogobierna
y la otra media quiere autogobernarse, desde que la Villa y Corte
mejoraba y perdía capacidad de decisión y caspa al mismo ritmo con
que desaparecían algunas competencias gubernamentales, esos dos
restos brillantes del pasado ya no buscan rehenes ni Pavías ni Esparteros.
Buscan, como todas sus señorías parlamentarios, un lugar donde comer.
Y en la carrera de San Jerónimo, como en el resto de la ciudad,
hartos de menús de caldo de pollo, acelgas y ternasco de Aragón
a 995 pesetas, pan, vino y postre, las fieras de las Cortes miran
al sol naciente, a esa zona de nubosidad variable que gastronómicamente
abarca China, Vietnam, Thailandia, La India o Japón. Y si se mira
con interés, la cosa toma forma, se aclara y se convierte en una
referencia de primer orden. Asia Society, el restaurante del cocinero
norteamericano Jamie Downing apuesta por una interpretación libre
y moderna de platos típicos asiáticos. Y tiene cierta gracia el
intento, qué quieren que les diga. Los resultados, alguna irregularidad
al margen, son más que apetitosos. La sociedad secreta formada por
modernidad y tradición alcanza cotas de altura en un local estrecho,
casi angosto, con dos comedorcitos algo chillones. No dejen que
el camarero, se lleve el aperitivo sin haberlo probado. Las bolas
de arroz fritas les harán pasar mucho mejor el trago de un servicio
algo frío, tal vez demasiado profesional. Siempre en pequeñas raciones,
destacan las empanadillas mongoles de cordero, desconcierta la sopa
de pollo con leche de coco y enrarece el ambiente que esa merluza
tan suave y tan fresca haya venido... ¡desde Vietnam!
Aprovechen este viaje al este de sus paladares para darse una cata
de sabores y olores prácticamente desconocidos y exóticos. Las especias
y las hierbas más extrañas son el condimento ideal mientras que
la verdurita cortada en juliana, eso sí, en abundancia, acompaña
lo mismo un pescado que un cordero. Los misterios del lejano Oriente
quedan de manifiesto en este atractivo restaurante que busca la
fusión de estilos tanto en la decoración como en la gastronomía.
Tonos y minimalismo neoyorquino perfectamente combinados con las
más legendarias y tradicionales recetas mandarinas, eso sí, convenientemente
actualizadas, para ofrecerle a las fieras aquello que más les gusta.
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